Alicia

Ya había pasado cierto tiempo desde que Alicia había estado en el país de las Maravillas.

Incluso sabiendo que era un sueño tonto y simple, le gustaba recordarlo con ternura…, ¡ Eso si, siempre que no lo supiese nadie más !

Le gustaba el mar, la naturaleza, pasear por el campo.. a veces veía conejos blancos que le hablaban :

“Parece que va a llover”

Y la invitaban a protegerse en su guarida. A pesar de seguir en su sueño de las Maravillas, no esperaba encontrar allí más, que más conejos…, pero no fue así.

Cayó kilómetros hasta llegar a tierra firme. No se hizo ningún daño y por eso siguió creyendo en el sueño; se pellizcó el brazo mientras leía en la pared :

“Leo esto mientras siento dolor”…

… obvio, por lo tanto no sueño, se dijo.

¡ Uff, que desazón !. Rápidamente abrió una puerta y empezó a correr…, otra puerta, correr, otra…, varias veces hasta que finalmente llegó a una gran sala con una mesa de cristal y una diminuta puerta.

“ Alicia, has vuelto “, dijo la puerta.

“¡ Y, Dios, como has crecido !. Tienes la belleza serena de la madurez”

“ Tu, eres la puerta que lleva la país de las Maravillas, ¿ no ? “

“ Esta soy yo “

“ Pero el País de las Maravillas es solo un sueño”. Le increpó Alicia

“ ¿ Estás segura ? “…, quizás sea el momento de que vuelvas a visitarlo”

“ ¿ Y porque no ? “, y se dirigió hacia la mesa.

“ No, esta vez no hace falta que bebas de la botella, no hace falta hacerte pequeña “… “ Ahh, y esta vez no te olvides de la llave “

A continuación abrió la puerta del país de las Maravillas…, cotidianas. Se encontró trabajando en un lugar, haciendo lo que más le gustaba.

Sus jefes no eran como los jefes de los demás mortales. Eran divertidos, amables. Se preocupaban por ella y por su bienestar. O por lo menos eso parecía. Nada hacía pensar que no fuese todo estupendo.

Pero un día, igual que en el cuento, nuestra Alicia tomó un bocado de un pastel que decía :

“Cómeme”

y creció y creció, hasta que su cabeza salió por el techo del edificio. Tanto creció que sacó las piernas por la puerta y los brazos por la ventana. Lamentó no llevar consigo la botella para reducirse y recuperar su tamaño normal.

Así que fue a hablar con sus encantadores jefes para explicarles lo sucedido, descubriendo que no todo el mundo vivía en el país de las maravillas Tuvo que pasar un tiempo hasta que consiguió sacar su cuerpo de aquel pequeño lugar y poder visitar otros mundos.

Hasta que un día, frente a la pantalla de su ordenador, descubrió que había más gente tras el espejo. Muchos eran tan raros como el Conejo blanco, otros sonrientes como el gato del Cheshire y hasta había algunas Reinas de corazones y algunos grillos más bien libertinos. Pero entre todos aquellos seres había encontrado un espacio en donde podía crecer y decrecer a su antojo, sin que nadie se lo cuestionara…, incluyendo Sombrereros Locos.

Y entonces decidió dedicar su vida a ayudar a aquellos que decidieran cruzar el espejo para que supieran que había gente al otro lado y que siempre podían comer un pedazo del pastel que les permitiría seguir creciendo.

¿ Quién se atreve a cruzar el espejo ?

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Acerca de aliciaclace48

Si lo puedo soñar, lo puedo lograr..
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